Concierto de Air

Concierto de Air

El concierto de Air concierto precioso y muy tranquilo:

Air

La sala Ramatazz estaba llena hasta la bandera y es que Air se han ido consolidando como compositores, Álbum tras Álbum.

Lo único malo a destacar es que me sentía sardina en lata, realmente no nos podíamos ni mover y esa sensación siempre me hace estar intranquilo, y no me deja disfrutar como debería y las piernas como se dice de manera popular em feien figa.

Duro aproximadamente una hora y media incluidos los bises, que por cierto el segundo fue apoteósico con la canción la femme D´argent, con un final de batería revolucionado increíble. Eso si, no es un grupo para vibrar saltando si no mas bien para escuchar y en concierto pues para que engañarnos son un poco sosos.

Realmente para conciertos cada vez prefiero más lo de rock.
Aun así me lo pase muy bien y me gustaron bastante.

P.D y el siguiente Kraftwerk. El día 29.

Adiós Helmut Adiós

Murió el fotógrafo Helmut Newton

Helmut NewtonAyer En una decisión de última hora de quedarme en casi sin salir y pasando de la despedida de Undead ya que estuve la semana pasada y había demasiada gente para mi gusto, me quede en casa rallándome con el Linux, pues mientras estaba liado con los comandos del shorewall Firewall, de refilón escuchaba de la tele las noticias, hubo una que me dejó especialmente triste, y es la muerte de uno de los grandes fotógrafos del fetichismo y de la moda del siglo pasado, Helmut newton fue una inspiración en una época de mi vida, que aunque siempre fui un fotógrafo mediocre quería hacer grandes fotos de desnudo como el.

Si tengo que agradecer mi gusto por el desnudo en la fotografía sin duda es por Helmut Newton, aunque no tengo grandes fotos como el de alguna sesión, si que extraigo alguna buena, como pequeño tributo y quiero dedicárselas.

Su vida está llena de viajes de sinsabores y buenos momentos, sin duda se va alguien grande del mundo de la foto.

El famoso artista alemán, reconocido por retratar desnudos femeninos falleció ayer, a los 83 años, tras sufrir un accidente automovilístico

NUEVA YORK. Altas mujeres rubias en poses provocativas, con zapatos de tacón de aguja, semidesnudas y frías como témpanos o cumbres inaccesibles, casi siempre en depurado blanco y negro. Newton, que el viernes puso inopinadamente fin a sus 83 años de vida de forma accidental al perder el control de su Cadillac -se cree que la causa fue un ataque al corazón- y estrellarlo contra el hotel de Hollywood donde invernaba, cultivó casi toda su vida un erotismo implacable, jugando con los límites del gusto o de lo admisible y forjando un estilo reconocible a primera vista que desde la plataforma de revistas como «Vogue» abrió el diafragma para una pléyade de imitadores.

Pasión por el cuerpo femenino

Jesse McKinley recordó ayer en el «New York Times» que su pasión por el cuerpo femenino y el riesgo fue un reflejo de la revolución sexual de los años 60 y 70, que fue cuando, gracias a las páginas de la versión francesa de «Vogue», se hizo un nombre y saltó a la estadounidense después de que en 1971 fuera despedida su directora, Diana Vreeland, a quien no logró impresionar su estrategia fotográfica de conjugar belleza con peligro y violencia.

«Sometimiento, sadomasoquismo, voyeurismo, asesinato, pornografía, prostitución: cada faceta explorada y explotada en sus fotos a lo largo de los años», sintetizan para McKinley el recorrido estético de Newton, a quien equipara a fotógrafos como Herb Ritts, Irving Penn y Richard Avedon, cultivadores de una forma «artística y glamurosa» de presentar las imágenes de moda, con una sutil aureola dramática o narrativa, la creación de una suerte de atmósfera que cancele la mala conciencia de lo que algunos críticos consideraron respondía a un calculado juego semipornográfico. La estampa de una modelo de bruces contra el suelo y sólo vestida con medias fue retirada en 1998 de una valla de Times Square por «demasiado explícita».

Newton -que ayer recibió los elogios fúnebres del canciller alemán, Gerhard Schröder, quien calificó al fotógrafo, en un telegrama dirigido a su viuda, de «berlinés de corazón», además de subrayar su «generoso gesto» al ceder a la ciudad-estado de Berlín su colección privada de fotografías- había nacido en 1920 en el seno de una familia judía. Se hizo con su primera cámara a los doce años. Fue en la adolescencia donde, gracias a su aprendizaje con el fotógrafo escénico Yva, daría con la fascinación que llenó su vida: el cuerpo femenino.

La noche de los cristales rotos le hizo escapar de la Alemania nazi a los 18 años. McKinley recuerda una entrevista que Newton concedió en 1996 a la revista digital «Salon», en la que decía que sus experiencias con los nazis marcaron su «filosofía» artística, especialmente su deseo de «ir siempre más allá» de lo que su «disciplina germánica» y su «naturaleza teutónica» le habrían jamás permitido.

Algunos de sus críticos han rastreado un nada subliminal cultivo de la mujer perfecta, poderosa y dominante, una versión contemporánea y en lencería de los devotos de una raza aria superior, modelos que adornan buena parte de las evocaciones fílmicas y fotográficas de las bacanales de los jerifaltes nazis. Dando prueba de su arte para la provocación, Newton fotografió en 1973 a su mujer, June Browne (fotógrafa profesional que firma como Alice Springs), vestida como Hitler, mientras hacía posar a la modelo Jerry Hall como Eva Braun.

De la Alemania nazi a Montecarlo

Tras su fuga de Alemania recaló en Singapur, donde trabajó como «gigoló», para más tarde saltar a Australia, donde se nacionalizó y sirvió durante un lustro en su Ejército antes de abrir en 1946 su primer estudio fotográfico. En los 50 se instaló en Francia y Montecarlo y, a partir de los 80, haría del hotel Chateau Marmont de Los Ángeles su morada de invierno. El satinado de las versiones británica y francesa de «Vogue» le abren la puerta al mercado de EE.UU., donde siguió abonando su reputación fotografiando a bellas mujeres, famosas o desconocidas, esposadas, besándose o, como en la edición de primavera de «Vogue», comiendo hierba o tendidas en una cama de clavos. Un libidinoso camino de perfección.

.:::::::::::::::.Adiós Helmut Adiós.::::::::::::::::.

Muerte de un héroe personal, fuiste de los mas grandes.

Foto realizada con la cámara Fujifilm Finepix A201

.:::::::::::::::.LinKS.::::::::::::::::.

.:::::::::::::::.Foto Internet del día.:::::::::::::::.

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Anargeek

 Un  manifiesto  Anargeek

Soy anargeek. Anarkogeek. Un@ anarquista y GEEK, entre otr@s. · · · Soy GEEK porque puedo ser considerado parte de aquell@s a quienes les gusta usar, entender y alterar esas raras máquinas que llamamos ordenadores.

anargeekSoy GEEK, pues, porque tengo curiosidad por como funcionan los ordenadores. Me cuestiono qué hacer con sus programas. Y me siento excitado, a veces, por algunos de los usos que no han sido explorados aún o que no fueron previstos.

Soy GEEK porque estas máquinas son parte de mi vida cotidiana. Las uso como relojes, como aparatos de sonido, como bibliotecas, como máquinas de escribir, como máquinas de café, teléfonos o extensiones de mi memoria. Pero, sobre todo, son vastos espacios lúdicos. Un soporte para la comunicación, los descubrimientos, la creatividad.

Soy GEEK también porque, hasta cierto punto, me encuentro inmers@ en la comunicación digital. Casi todos los días, sino varias veces al día, leo mi correo electrónico, administró algún servidor de internet, cuido de la red en la que vivo, me informo, aprendo y comparto a través de foros, listas de correo y diversos sitios web, chateo y salgo al encuentro de otr@s a través del IRC.

Y además soy GEEK porque me gusta el término. Al principio fue un insulto. Pero después, ha sido reclamado por aquellos a quienes hace referencia y volteado para adquirir una connotación positiva y poner los cimientos de toda una comunidad, tal como ha sucedido con otras “minorías culturales”.

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Soy anarquista porque rechazo una sociedad basada en la dominación. Estoy convencid@ de que el fortalecimiento personal (self-empowerment) y el respeto mútuo no son sólo posibles y deseables sino que pueden lograrse a través de la igualdad, la solidaridad y la autogestión.

Soy anarquista, pues, porque me revelo ante aquellas estructuras sociales que causan explotación de masas, sufrimiento y muerte permanentemente. Quiero contribuir a parar este sistema participando en los conflictos sociales y comprometiéndome con colectivos de base radicales.

Soy anarquista porque veo mi vida cotidiana como una oportunidad para experimentar mis principios. Estoy deseando romper las normas sociales rechazando las llamadas al consumo y a la competición; rechazar la alienación deconstruyendo conductas opresivas y dominantes, desarrollando alternativas igualitarias y colectivas.

Soy anarquista, también porque tiendo a ser excéptic@ acerca de la información “oficial”, quiero ser crític@ con los medios de masas e institucionales porque formatean nuestra visión del mundo con omisiones, mentiras y desinformación. Rechazando la autoproclamada objetividad busco otros medios de informarme y educarme a mi mism@, busco herramientas alternativas para generar y defundir noticias.

Soy anarquista, además, porque me opongo a la paranoia que se apodera de la sociedad gracias a la manipulación de sus miedos. Rechazo la criminalización, la recolección de datos personales y los procesos represivos que las autoridades esgrimen contra l@s pobres, las clases oprimidas y l@s activistas. Podemos y debemos oponernos activamente.

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Soy anargeek porque estoy deseando fusionar la creatividad tecnológica y el saber-hacer informático con consideraciones de tipo ético y con prácticas políticas. Mientras el pensamiento aporta dirección y sentido a la práctica, ésta fortalece al pensamiento y ofrece a las ideas una expresión concreta.

Soy, pues, anargeek porque me gustaría vivir en una sociedad basada en la autodeterminación, la libre cooperación y la inteligencia colectiva. Por tanto me sumo al movimiento del software libre que es el resultado de la colaboración planetaria de miles de voluntari@s, permitiendo a cualquiera no sólo compartir y comprender, sino también modificar y distribuir programas informáticos.

Soy anargeek, porque me resisto a ser esclavizad@ tanto por un sistema político como por un sistema operativo. Mientras que los estados imponen leyes sobre sus ciudadanos el software propietario impone estándares sobre sus usuari@s. Mientras las autoridades previenen la agitación a través de la represión, las compañías intentan matar alternativas por medio de patentes. Quiero ser capaz de autogestionar mi vida tanto como ser capaz de comprender, modificar y crear las herramientas que uso.

Soy anargeek también porque quiero resistir el interminable consumismo forzado por el capitalismo que no para de producir y manipular, para luego tirar y desaprovechar. Reciclo el hardware que es considerado obsoleto, re-animarlo con trozos de aquí y de allá; liberarlo con software libre. Me gusta superar los límites de las máquinas obsoletas, crear en lugar de consumir en un intento de integrar creatividad, imaginación y experimentación en mis prácticas electrónicas.

Soy anargeek porque siento la necesidad de interrumpir algunas de las actitudes de las comunidades en las que participo. Me gustaría que las comunidades militantes e informáticas de tipo alternativo pudieran reencontrarse. Me parece urgente terminar con el sexismo tan extendido entre geeks y abordar críticamente la hiper-especialización asociada a la informática. Igualmente necesario es que los movimientos sociales entiendan el potencial digital frente al que se mantienen generalmente cerrados y cínicos.

Soy anargeek, una vez más, porque la computación resulta un medio excelente para producir y difundir información independiente. Por eso participo en redes de contrainformación como indymedia: un medio de comunicación autónomo que está extendido a lo largo del planeta y abierto a tod@s, que rompe con las fronteras entre protagonistas/espectadores/periodistas y saca a la luz temas que los medios mayoritarios cuidadosamente ignoran o sobre los que desinforman.

Soy un anargeek, porque los ordenadores no se agotan como instrumentos de control y dominación sobre la sociedad sino que pueden convertirse en herramientas de fortalecimiento, comunicación y transformación social. Ya que el conocimiento es más útil cuando se comparte que cuando se guarda celosamente, participo en talleres de intercambio de habilidades o me involucro en la creación de herramientas y “servicios” colectivos no-comerciales como servidores autónomos, puntos de acceso gratuitos a la red, sitios web o proyectos de hardware solidarios…

Soy anargeek y este es mi manifiesto.

Texto original de la página : Anaargek