Adiós Helmut Adiós

Murió el fotógrafo Helmut Newton

Helmut NewtonAyer En una decisión de última hora de quedarme en casi sin salir y pasando de la despedida de Undead ya que estuve la semana pasada y había demasiada gente para mi gusto, me quede en casa rallándome con el Linux, pues mientras estaba liado con los comandos del shorewall Firewall, de refilón escuchaba de la tele las noticias, hubo una que me dejó especialmente triste, y es la muerte de uno de los grandes fotógrafos del fetichismo y de la moda del siglo pasado, Helmut newton fue una inspiración en una época de mi vida, que aunque siempre fui un fotógrafo mediocre quería hacer grandes fotos de desnudo como el.

Si tengo que agradecer mi gusto por el desnudo en la fotografía sin duda es por Helmut, aunque no tengo grandes fotos como el, de alguna sesión si que extraigo alguna buena, como pequeño tributo quiero dedicárselas.

Su vida esta llena de viajes de sinsabores y buenos momentos, sin duda se va alguien grande del mundo de la foto.

El famoso artista alemán, reconocido por retratar desnudos femeninos falleció ayer, a los 83 años, tras sufrir un accidente automovilístico

NUEVA YORK. Altas mujeres rubias en poses provocativas, con zapatos de tacón de aguja, semidesnudas y frías como témpanos o cumbres inaccesibles, casi siempre en depurado blanco y negro. Newton, que el viernes puso inopinadamente fin a sus 83 años de vida de forma accidental al perder el control de su Cadillac -se cree que la causa fue un ataque al corazón- y estrellarlo contra el hotel de Hollywood donde invernaba, cultivó casi toda su vida un erotismo implacable, jugando con los límites del gusto o de lo admisible y forjando un estilo reconocible a primera vista que desde la plataforma de revistas como «Vogue» abrió el diafragma para una pléyade de imitadores.

Pasión por el cuerpo femenino

Jesse McKinley recordó ayer en el «New York Times» que su pasión por el cuerpo femenino y el riesgo fue un reflejo de la revolución sexual de los años 60 y 70, que fue cuando, gracias a las páginas de la versión francesa de «Vogue», se hizo un nombre y saltó a la estadounidense después de que en 1971 fuera despedida su directora, Diana Vreeland, a quien no logró impresionar su estrategia fotográfica de conjugar belleza con peligro y violencia.

«Sometimiento, sadomasoquismo, voyeurismo, asesinato, pornografía, prostitución: cada faceta explorada y explotada en sus fotos a lo largo de los años», sintetizan para McKinley el recorrido estético de Newton, a quien equipara a fotógrafos como Herb Ritts, Irving Penn y Richard Avedon, cultivadores de una forma «artística y glamurosa» de presentar las imágenes de moda, con una sutil aureola dramática o narrativa, la creación de una suerte de atmósfera que cancele la mala conciencia de lo que algunos críticos consideraron respondía a un calculado juego semipornográfico. La estampa de una modelo de bruces contra el suelo y sólo vestida con medias fue retirada en 1998 de una valla de Times Square por «demasiado explícita».

Newton -que ayer recibió los elogios fúnebres del canciller alemán, Gerhard Schröder, quien calificó al fotógrafo, en un telegrama dirigido a su viuda, de «berlinés de corazón», además de subrayar su «generoso gesto» al ceder a la ciudad-estado de Berlín su colección privada de fotografías- había nacido en 1920 en el seno de una familia judía. Se hizo con su primera cámara a los doce años. Fue en la adolescencia donde, gracias a su aprendizaje con el fotógrafo escénico Yva, daría con la fascinación que llenó su vida: el cuerpo femenino.

La noche de los cristales rotos le hizo escapar de la Alemania nazi a los 18 años. McKinley recuerda una entrevista que Newton concedió en 1996 a la revista digital «Salon», en la que decía que sus experiencias con los nazis marcaron su «filosofía» artística, especialmente su deseo de «ir siempre más allá» de lo que su «disciplina germánica» y su «naturaleza teutónica» le habrían jamás permitido. Algunos de sus críticos han rastreado un nada subliminal cultivo de la mujer perfecta, poderosa y dominante, una versión contemporánea y en lencería de los devotos de una raza aria superior, modelos que adornan buena parte de las evocaciones fílmicas y fotográficas de las bacanales de los jerifaltes nazis. Dando prueba de su arte para la provocación, Newton fotografió en 1973 a su mujer, June Browne (fotógrafa profesional que firma como Alice Springs), vestida como Hitler, mientras hacía posar a la modelo Jerry Hall como Eva Braun.

De la Alemania nazi a Montecarlo

Tras su fuga de Alemania recaló en Singapur, donde trabajó como «gigoló», para más tarde saltar a Australia, donde se nacionalizó y sirvió durante un lustro en su Ejército antes de abrir en 1946 su primer estudio fotográfico. En los 50 se instaló en Francia y Montecarlo y, a partir de los 80, haría del hotel Chateau Marmont de Los Ángeles su morada de invierno. El satinado de las versiones británica y francesa de «Vogue» le abren la puerta al mercado de EE.UU., donde siguió abonando su reputación fotografiando a bellas mujeres, famosas o desconocidas, esposadas, besándose o, como en la edición de primavera de «Vogue», comiendo hierba o tendidas en una cama de clavos. Un libidinoso camino de perfección.

.:::::::::::::::.Adiós Helmut Adiós.::::::::::::::::.

Muerte de un héroe personal, fuiste de los mas grandes.

Foto realizada con la cámara Fufifilm Finepix A201

.:::::::::::::::.LinKS.::::::::::::::::.

.:::::::::::::::.Foto Internet del día.:::::::::::::::.

————————-The End—————————