Frases que no quiere escuchar un Fotógrafo 📷

Frases de Fotografía

Me ha llegado estas imágenes por correo electrónico y me he visto la necesidad de publicarlo en el blog ¿Cuántas veces  te han dicho algun de estas frases colega fotógrafo? Esto es nuestro día a día.

Un poco de humor no viene mal, aunque tenga una carga alta de ironía. supongo que otras profesiones tambien tienen lo suyo, pero nuestro oficio es una batalla constante de dignificación de nuestro trabajo.

P.D Desconozco la fuente de estas imágenes,  si sabeis quien es el autor dejarme un comentario para hacer referencia.

Por qué no deberías fotografiar gratis #noFotografiamosGratis

Hoy en canonistas leí esta interesante entrada con el lema #noFotografiamosGratis a la que me sumo y quiero ayudar a difundir para que se tenga constancia que los fotógrafos son profesionales como cualquier otro oficio. ¿Te imaginas pidiéndole al panadero el pan gratis?

 

#noFotografiamosGratis

Es una campaña impulsada por canonistas y dirigida a aficionados y profesionales de la fotografía, así como al público en general para concienciar sobre la importancia del trabajo del fotógrafo, y que como cualquier otra actividad profesional debe ser reconocida y remunerada. 

#noFotografiamosGratis
#noFotografiamosGratis
¿Por qué es necesaria esta iniciativa?

Desde hace unos años todos venimos observando como cada vez es más frecuente el intrusismo en todos los campos y sectores fotográficos, como cada vez más medios de prensa, tanto escrita como TV solicitan trabajos ‘Gratis'. A la par que vemos como cada vez se valora menos el trabajo del fotógrafo profesional. 

Si no te ha pasado a ti, seguro que conoces algún amigo al que le han ofrecido un trabajo de fotógrafo ‘gratis' o en el que él ha tenido que poner el equipo, el trabajo y el esfuerzo y en el que solo se verá remunerado si ‘vende' las fotos que hace. ¿Recuerdas aquel caso de ofertas de trabajo abusivas en las que buscaban fotógrafos para pistas de esquí, en las que tú te tenías que pagar el autónomo, llevar tu propio equipo, pagar tu forfait, seguro, equipo de esquí, etc. y solo ‘ganabas' un porcentaje de las fotos que se vendiesen?
O igual has oído historias que afectan a los fotógrafos sociales como estas historias de parejas de novios que a la hora de contratar al fotógrafo tratan de regatear el precio, o incluso dicen cosas como ‘si mi primo tiene cámara pero por no molestarle…'. E incluso hay situaciones más graves, como las que están sufriendo muchos fotoperiodistas que son enviados como corresponsales de guerra a zonas en conflicto, pero en realidad son autónomos, y sólo cobrarán sus trabajos si consiguen vender al medio alguna de sus obras. Y qué decir de aquellos concursos trampa, organizados por una marca, empresa o entidad pública, que lo único que pretende es hacerse ‘gratis' con un buen stock fotográfico para así no tener que comprar fotos, y contra los que ya se han alzado movimientos como el de Stop a las Cláusulas abusivas a los Fotógrafos.

Estas situaciones no deberían darse, y cada vez son más frecuentes y van deteriorando la imagen de la profesión, es por eso que creemos que esta iniciativa es más necesaria que nunca. 

Y sí, aunque seamos aficionados, seguro que todos hemos fotografiado gratis alguna vez porque era un compromiso familiar, porque eran unos amigos, porque estamos haciendo una sesión de intercambio con modelos, etc., pero esta iniciativa no va de eso. 

#noFotografiamosGratis pretende ser también animar a los fotógrafos, tanto aficionados como profesionales, a contar sus historias y denunciar aquellas ofertas de trabajo que en realidad son un abuso.

¿Por qué no deberíamos fotografiar gratis?

Tanto si eres profesional como aficionado, has invertido un importante capital en comprar un equipo fotográfico, seguramente con gran esfuerzo y sacrificio porque la fotografía no es barata. Pero además, has tenido que invertir muchas horas, leyendo foros, libros, realizando cursos, practicando, viendo fotos, educando tu ojo fotográfico, etc. para conseguir hacer las fotos que haces hoy en día, incluso si eres profesional has tenido que dedicar un esfuerzo a reciclarte, a promocionarte en redes sociales, a adaptar tu trabajo a los nuevos tiempos y métodos, etc.

Todo este esfuerzo, tiempo y dinero que has dedicado, no deberías ofrecerlo gratis, debería tener un valor. 

Seguro que a ti se te ocurren muchas más respuestas a esta pregunta y nos gustaría que las compartas con nosotros. Nuestros motivos son estos:

Por qué no deberías fotografiar gratis si eres aficionado:

  • Porque has invertido tu dinero en comprar tu equipo fotográfico y asumes el coste de su mantenimiento.
  • Porque has dedicado tiempo y dinero en aprender a manejar tu cámara y hacer buenas fotos.
  • Porque te ofrecen ‘una oportunidad' cuando en realidad se aprovechan de tu esfuerzo.
  • Porque tú también debes contribuir a que se valore la fotografía.
  • Porque fotografiando gratis estás dejando sin trabajo a muchos profesionales.

Por qué no deberías fotografiar gratis si eres profesional: 

  • Porque has invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzo en llegar donde estás y eso vale un dinero.
  • Porque no solo es el tiempo de hacer las fotos, también hay un tiempo de preparación y de postproducción. 
  • Porque la fotografía es tu pasión, pero no deja de ser tu fuente de ingresos y paga tus facturas. 
  • Porque si tu no valoras tu trabajo, nadie lo hará. 
  • Porque ellos tampoco trabajan gratis.

Comparte con nosotros tus respuestas a la pregunta. Comparte esta campaña con tus amigos, en redes sociales, en tus grupos de whatsApp. Queremos saber tu opinión, tus historias, tus vivencias, compártelas con nosotros.

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Un día cualquiera en los entresijos de la fotografía

Un día cualquiera en los entresijos de la fotografía

Harto de ver cómo lidia con los entresijos de la fotografía, se maltrata al fotógrafo, se minusvalora su trabajo y desprecia su formación, un día cualquiera decidí vivir mi vida haciéndoles a los demás lo que los demás hacen con nosotros, los fotógrafos.

Los entresijos de la fotografía
Los entresijos de la fotografía
Todo lo que sigue es, por supuesto, una historia real ¡O no!

El día empezó con ruido. Por lo visto mi vecino estaba de obras, así que me acerqué a cotillear un poco. Era el fontanero, que arreglaba las tuberías de la casa adyacente. Fui al profesional y le pedí que me arreglase un grifo que goteaba, pero el muy caradura no sólo dijo que lo haría cuando acabase con lo que tenía entre manos, sino que encima me cobraría por ello. ¿Cobrar por aquello? Le insistí, a ver si desechaba tan absurda idea. Total, ya estaba allí y no le costaba nada girar una rueda y apretar un botón. Pero no le vi muy convencido de ello.

Para quitarme el mal sabor de boca de la negativa del fontanero –menudo vago- me bajé a la pastelería. Había un buen surtido de tartas, pero no conocía al pastelero. Legítimamente escéptico respecto a la calidad de su repostería, le informé de que me llevaría una y me la comería en casa. Y si estaba buena, ya bajaría a comprar más. Otro día, si eso. Se rió estentóreamente, pero cuando empecé con toda naturalidad a envolver uno de sus pasteles para llevármelo a casa su semblante se tornó más bien sombrío mientras me sujetaba la mano y me invitaba a salir por donde había entrado.

Compuesto y sin tarta me fui al peluquero. Cuando me estaba explicando las tarifas le di el alto. Me parecía estupendo que me cortase el pelo, pero de pagar, nada de nada. Le propuse como contraprestación recomendar sus servicios cuando mis amigos me preguntasen. Al peluquero no le agradó la idea. Y mira que es raro, porque mi publicidad, aunque yo no sea nadie, es muy valorada.

Mis pasos en ese día aciago me llevaron a tomar un café. Casualidades de la vida, me crucé con un prestigioso escritor. A él me acerqué con la intención de intercambiar un par de palabras, y en efecto charlamos unos segundos. No pude evitar ver con cierta envidia el portátil de última generación que usaba, y entonces lo vi claro y le dije -intentando no parecer un lameculos- que con ese pedazo de ordenador era lógico que escribiera novelas de éxito. No debió sentarle bien el café, porque el escritor escupió justo cuando se lo estaba bebiendo. Cerró el ordenador y me dejó con la palabra en la boca. Esos artistas, siempre tan maleducados.

Estaba cansado de andar y decidí tomar un taxi. No me gustó: era más ruidoso que otro taxi que cogí ayer. Disimulando la lógica decepción, le dije al taxista que debería cambiar de coche por uno menos ruidoso. Se rió y me dijo que casi no hacía ruido, que era un coche con apenas año y medio. Y era cosa cierta, pero le respondí que aquel otro taxi tenía sólo dos semanas y hacía menos ruido aún. No pareció hacerme mucho caso, pero al menos demostró ser un tipo majo: al darme el recibo me sugirió muy amablemente que fuera a tomar vientos.

¿Un nuevo cóctel?

No tuve tiempo de preguntárselo porque sorprendentemente me conminó a bajar a un kilómetro y medio de mi casa. Mientras apuraba ese kilómetro y medio hice una parada en el circuito del barrio. Allí estaba, como siempre, Fernando Alonso conduciendo un Ferrari. Le pedí que me lo dejase, y el muy rudo va y me dice que no lo voy a saber conducir.

¡Pero si yo tengo carné B! ¡Que tengo un Opel Corsa, colega! Menudo bicho raro. Si a fin de cuentas un coche es un coche.

Fernando me puso de mala leche. Pero se me pasó cuando vi que había un incendio en mi calle. ¡Con lo que me gustan a mí los saraos! Saqué el extintor que siempre llevo encima y allí que fui raudo y veloz a apagar la cuota de fuego que como vecino me tocaba. Y va un bombero y me pregunta que qué demonios hago.

¿Se lo pueden creer?

El muy indeseable no sólo no se movió un pelo para dejarme pasar, sino que cuando intenté meter el codo para colar un poquito mi extintor se encaró conmigo de muy malos modos y alertó a gritos a la policía. ¡Será cretino! Ni que el fuego fuera sólo suyo.

Cuando llegué a casa la mujer de la limpieza estaba recogiendo sus enseres tras haber terminado su faena en el portal. Saludé amablemente y le llamé la atención acerca del brillo del mármol, explicándole paciente y cariñosamente que hubiera sido mejor utilizar cera de unicornio en lugar de cera para mármol. No me hizo mucho caso. Debía estar cansada. Y me dio pena que no lo hiciera, porque si de algo sé yo es de limpieza, que he visto muchos portales limpios…
copiado de mi amigo Oliver 

¿Verdad q os suena ?

Entresijos de la fotografía

P.D. Un poco de humor no viene mal para entender los los entresijos de la fotografía actual.

Vía