Michael Moore en la tribuna de prensa de la Convención republicana 

Michael Moore se cuela en la tribuna de prensa de la Convención republicana 

Admiro el valor que tiene Michael Moore para enfrentarse a todo un presidente de un país como hizo ayer noche en a convención republicana.

Michael Moore
Michael Moore

Lástima que en el mundo no haya personas tan valientes como el que quieran mostrar la verdad como él ha hecho, aún no he visto su último documental entero, pero, por lo que llevo visionado no tiene ningún desperdicio, a ver si no me duermo y lo consigo ver hasta el final; no es que me sea tan malo que sea como un somnífero, lo que pasa es que la tele me duerme, que se tiene que explicar todo caramba.

Y ahora la noticia.

El cineasta Michael Moore se coló entre abucheos de los ponentes en la Convención Republicana con una labor periodística, escribir una columna sobre el evento. Allí estaba, inconfundible, con su gorra de béisbol, la barba mal cortada y esas fachas tan características del cineasta más odiado por los conservadores

Michael, le preguntó estupefacto el dibujante Mike Luckovich al tropezárselo en los pasillos del Madison Square Garden, ¿Qué diablos haces aquí? Moore no se amedrentó. ¿Y qué diablos haces tú?, le replicó.

Ambos llevaban colgada del cuello una acreditación de prensa, y su labor era cubrir la Convención Nacional en la que el Partido Republicano nominará esta semana al presidente George W. Bush y su vicepresidente Dick Cheney como candidatos a otros cuatro años en la Casa Blanca.

Eso es precisamente lo que le gritaba la audiencia a Moore: ¡Cuatro años más! (en la Casa Blanca), mientras que el provocador director de ‘Fahrenheit 911’, desde su escritorio en las gradas de prensa, respondía burlón con los dedos: ¿Dos meses más?, lo que falta hasta las elecciones del 2 de noviembre.

Por si las dudas, Moore formó una “L” con la mano, queriendo decir con ello “loosers”, o sea, perdedores. Los abucheos del exaltado auditorio no le pillaron por sorpresa, pero sí la referencia que hizo de él uno de los dos oradores estrella de la noche, el senador de Arizona John McCain, que en ese momento defendía la decisión del presidente de invadir Irak como la opción correcta entre ½ una guerra y una amenaza más grave.

¡No dejéis que nadie os diga otra cosa! Gritaba McCain a la audiencia. No nuestros críticos en el extranjero. No nuestros oponentes políticos. Y ciertamente aún menos un falso director de cine al que le gustaría hacernos creer que el Irak de Sadam era un oasis de paz.

A Moore se le cambió la cara y rompió en una carcajada de asombro. “`No me puedo creer que hayan sido tan tontos de darme más publicidad en hora punta de televisión”, dijo a la prensa.

El analista de CNN Bill Schneider juraba que la mayor parte no conocía la presencia de Moore, “porque de haberlo sabido le hubieran mostrado el puño”. El cineasta no había mentido para colarse en la madriguera republicana.

El diario ‘USA Today’ le ha contratado esta semana, en justa compensación a la columna que ofreciera al conservador Jonah Goldberg durante la Convención Demócrata de Boston.

Los anonadados guardias de seguridad le habían revisado la acreditación varias veces del derecho y del revés antes de dejarle pasar. Varios agentes de seguridad le siguieron los pasos dentro del recinto e impidieron que nadie se le acercara, no se sabe muy bien si temerosos de que armara un alboroto o para evitar un linchamiento.