Fata Morgana

Fata Morgana es un fenómeno óptico que distorsiona la percepción de los elementos de un paisaje en un horizonte lejano, y está conformado por un conjunto de espejismos…

Aunque conocía el término nunca, había investigado sobre este fenómeno, ayer gracias al compañero Jaume Esbrí Oms en una publicación, el grupo Foto Maestrat describí una bonita fotografía y mucha información al respecto.

Fata Morgana

Fata Morgana - Jaume Esbrí Oms
📷 Jaume Esbrí Oms – Peñíscola, 1 de diciembre de 2018.

Efecto ‘fata morgana’ de la illa Grossa de las Columbretes y de un barco portacontenedores.

Seguramente casi todos los que ahora miréis esta publicación, habréis divisado en alguna ocasión desde cualquier lugar elevado de esta zona con una altura superior a un centenar de metros, las islas Columbretes. Esta es una imagen, digamos ‘normal’ pero con un efecto óptico que no es fácil de ver y que a continuación paso a explicar.

El efecto ‘fata morgana’ recibe su nombre del italiano fata Morgana (es decir: hada Morgana), en referencia a la hermanastra del Rey Arturo (Morgan le Fay) que, según la leyenda, era un hada cambiante. Eso es lo que dice la leyenda, pero en realidad, al aplicarlo a la percepción del paisaje con el tiempo en calma, la separación regular entre el aire caliente y el aire frío (más denso) cerca de la superficie terrestre, a veces puede actuar como una lente refractante, produciendo una imagen invertida, sobre la que la imagen distante parece flotar. En realidad no es más que un espejismo o ilusión óptica que se debe a una inversión de temperatura. Esto es lo que forma el efecto ‘fata morgana’.

Así, podemos decir que una ‘fata morgana’ es un fenómeno óptico que distorsiona la percepción de los elementos de un paisaje en un horizonte lejano, y está conformado por un conjunto de espejismos (un espejismo es una ilusión óptica debida a la refracción de la luz en la superficie de separación de dos capas de aire a diferente temperatura) varios en un contexto atmosférico caracterizado por una o varias inversiones térmicas y a la vez todo siendo, como mínimo uno de tales espejismos, de tipo superior, es decir, un espejismo en el que el reflejo invertido de los elementos afectados se observa por encima de la posición real.

El carácter múltiple del espejismo de tipo ‘fata morgana’ implica que se sobrepongan diferentes cruces de las líneas de visión y todo el conjunto quede a menudo del todo distorsionado y casi irreconocible. El paisaje afectado por dicha visión, en muchos casos, suele cambiar con rapidez en correlación con los sutiles cambios de densidad del aire en cada capa, del espesor de la capa y de las variaciones sutiles en el nivel de inversión.

Estos cambios, aunque tienden a aumentar la sensación de la connotación mágica que se le atribuía en la antigüedad, cuando estos fenómenos ópticos no se comprendían. Los objetos del horizonte, como islas, acantilados, barcos… afectados por las intensas refracciones vinculadas al fenómeno, aparecen en muchos casos alargados y más elevados, como castillos de cuentos de hadas, pero al mismo tiempo toman aspecto aplastado cuando la línea de visión embrujada por la mirada, cruza el nivel de inversión superior que afecta y delimita al fenómeno.

Para generar espejismos de tipo superior, la inversión térmica tiene que ser lo suficientemente fuerte para que la curvatura de los rayos de luz dentro de la capa de inversión sea más acusada que la curvatura de la Tierra. Bajo estas condiciones, los rayos se doblan y crean arcos.

Un observador necesita estar dentro o por debajo de un ducto atmosférico (el ducto atmosférico ocurre cuando la inversión es muy fuerte y la onda prácticamente se refleja en ella, quedando atrapada en esa capa) para poder ver una ‘fata morgana’.

La existencia de una inversión térmica, una capa de aire frío situada en debajo de otra de más cálida, es una condición necesaria para el evento de un espejismo superior. Sin embargo, se necesitan otros condicionantes para que el fenómeno resulte ostensible en relación con los elementos del paisaje. La distancia y la transparencia atmosférica.

Un objeto muy cercano no será nunca afectado por un espejismo atmosférico porque no hay suficiente espacio para que la refracción doble ostensiblemente los haces de luz incidente de cada parte. Y en cuanto a los elementos o relieves distantes, la transparencia es requerida como son los más distantes, los más afectados por la refracción y por más posibles inversiones en el recorrido de la luz.

En la parte izquierda de la fotografía se puede ver la illa (isla) Grossa que forma parte del archipiélago de las islas Columbrets o Columbretes, que constituyen desde hace unas décadas una reserva natural del País Valencià. Los islotes que lo conforman están situados a unas 28/30 millas marinas (unos 55 kilómetros) de la costa. A la derecha de la isla aparece un buque portacontenedores. Ambos parecen ‘flotar’ milagrosamente por encima del mar Mediterráneo.

La presente imagen la capté desde la sierra de Irta, y por mucho que lo parezca y como antes he explicado, no se trata ni de ‘magia’ ni por supuesto de ningún ‘montaje digital’. Simplemente, es uno de los fenómenos ópticos (no demasiado fácil de ver pero completamente natural) que tanto me gusta buscar y si puedo fotografiar, y que lo crea la refracción en un contexto atmosférico caracterizado por una o varias inversiones térmicas.

P.D Gracias Jaume Esbrí Oms por permitirme publicar la fotografía y el texto en mi blog.

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