Akira Kurosawa

Akira Kurosawa

Akira KurosawaAkira Kurosawa – Director, argumentista. Nació el 23 de marzo de 1910 en Tokio, Japón. Forma parte de una familia de clase media; el padre, antiguo militar, es profesor de deportes y Kurosawa fue el pequeño de siete hermanos. Siendo aún niño, vivió el suicidio de uno de ellos, Heigo, quien buscó con su muerte manifestar su rebelión contra su padre. Este hecho dejaría una profunda huella en el cineasta. Tras finalizar sus estudios secundarios en la Escuela Superior de Kyoka, se matriculó en una escuela de Bellas Artes de Tokio, la academia Dushuka, siguiendo cursos de pintura clásica y contemporánea. Este arte ejerció una poderosa influencia en toda su obra (fue él quien dibujó casi siempre los planos de sus películas, muy especialmente de Kagemusha y Ran). En aquella época, se planteó el dedicarse a la pintura, pero en 1936, se presentó a unas oposiciones convocadas por los estudios PCL (que serían absorbidos por la Toho inmediatamente después) y las aprobó. Así fue como se convirtió en ayudante de dirección de Kajiro Yamamoto simultaneando este trabajo con el de escribir guiones para otros directores de la Toho.

Akira Kurosawa

En 1941, trabajó con Yamamoto en su película Uma (El caballo), de la que llegó incluso a dirigir algunas secuencias rodadas en exteriores. Rodó sus primeras películas en plena guerra. La primera de ellas fue Sugata Sanshiro (La leyenda del gran Judo, 1943). A pesar de la tendencia nacionalista de la obra, la censura cortó algunas escenas que fueron tachadas de “demasiado sentimentales”. La secuencia final, un combate de judo apenas vislumbrado entre las altas hierbas azotadas por el viento, sigue siendo famosa.

Después de Ichiban utsukushiku (1944), donde Akira Kurosawa supo imprimir su sello personal a un trabajo de encargo (la actitud moral de las obreras en una fábrica de óptica de guerra) rodó una continuación de su primera película, Sanchiro Sugata II, Zoku Sugata Sanshiro (1945). Tras estos dos filmes, adaptó, con un presupuesto muy bajo, una obra del repertorio kabuki y kyogen, Tora no o fumu otokotachi, cuyas secuencias en el bosque prefiguran las de Rashomon. La primera película en la que Akira Kurosawa expresó verdaderamente sus ideas y un generoso sentido del humanismo fue Waga seishun ni kui nashi (1946), donde quedaban también patentes ese sentido del ritmo y del montaje corto tan característicos de su filmografía posterior. En ella destaca el trabajo de la actriz Setsuko Hara, que interpretaba a una esposa fiel a los ideales de su marido, juzgado por espionaje durante la guerra.

Akira KurosawaTras el rodaje de un melodrama lírico en el Tokio de la posguerra, Subarashiki nichiyobi (1947), dirigió Yoidore tenshi (1948), que se desarrolla en los bajos fondos de Tokio y que narra el enfrentamiento entre un “bueno”, médico alcohólico (Takashi Shimura), y un “malo” gangster tuberculoso (Toshiro Mifune), a quien aquél se ve obligado a atender en contra de su voluntad, con un trasfondo de corrupción.

La película significó el verdadero inicio de la célebre colaboración entre Akira Kurosawa y Mifune, quien con su trabajo en el filme había eclipsado a Takashi Shimura, con el que volveria a coincidir en casi todas las obras del director, hasta Barbarroja (1965). En El perro rabioso (1949), Mifune encarnó a un policia que buscaba la pistola que le había sido robada. La película fue comparada al Ladrón de bicicletas de De Sica, y ofreció a Akira Kurosawa la oportunidad de trazar un fresco del Tokio de la posguerra, durante un tórrido verano, dejando constancia de su gran dominio de la técnica (la lucha final, como en el caso de Yoidore tenshi).

A partir de entonces, Mifune se convirtió en el actor favorito de Akira Kurosawa, y alcanzó la fama interpretando al bandido Tajomaru en Rashomon (1950), película fundamental en la filmografía del director, que inesperadamente obtuvo el León de Oro en la Mostra de Venecia de 1951. La obra, adaptación de dos relatos del escritor Ryunosuke Akutagawa y construida en sucesivos flash-backs, propone una visión pirandelliana del mundo, en la que cada personaje, incluido el marido ya fallecido, da su versión de los acontecimientos que giran en torno a una historia de violación en el Japón medieval.

Akira KurosawaGracias al éxito mundial de su película (en Estados Unidos, Oscar a la mejor película extranjera), que consiguió abrir durante un tiempo las puertas del mercado occidental al cine japonés, hasta entonces prácticamente desconocido, Akira Kurosawa obtuvo carta blanca para llevar a cabo ambiciosos proyectos, frecuentemente largos y costosos para la industria cinematográfica japonesa. Varios de esos proyectos son ya “clásicos” del cine. Entre ellos hay adaptaciones de obras clásicas de la literatura extranjera, pero enmarcadas en el Japón, como es el caso de El idiota (1951, según la obra de Dostoievski), Trono de sangre (1957, según el Macbeth de Shakespeare) o Donzoko (id., adaptación de la obra de Gorki), que están impregnadas de una asumida teatralidad simbólica.

Akira KurosawaY hay también temas originales que reflejan una fe en el Hombre muy característica de la época, como Vivir (1952, Oso de Plata en Berlín), en la que Takashi Shimura interpretaba espléndidamente a un funcionario que, tras serle diagnosticado un cáncer, intentaba dar sentido a los últimos actos de su vida, o Ikimono no kiroku (1955) película desconocida en Occidente, con Mifune en el papel de un industrial acuciado por la angustia atómica.

Pero fue gracias a sus jidai-geki (películas históricas), como Akira Kurosawa alcanzó la celebridad en Occidente; la más conocida es sin duda alguna Los siete sumurais (1954, León de Oro en el Festival de cine de Venecia). Se trata de un vasto fresco localizado en el Japón de las guerras civiles, en el que los campesinos son los auténticos vencedores de la lucha entre los bandoleros y los samurais que ellos han contratado para defenderles. Hay que señalar que la película, quizá la obra más ambiciosa del director, se vio reducida a la mitad de su duración total en su estreno en Francia, y no fue proyectada íntegramente (3h 20′) hasta después del éxito de Kagemusha.

Después de La fortaleza escondida (1958), espléndida diversión a veces calificada de superficial, los jidai-geki de Akira Kurosawa imponen, cada vez con mayor fuerza, la imagen de un héroe solitario y superior que se burla de sus enemigos, proponiendo un modelo ético a sus contemporáneos. Valga como ejemplo el personaje de Sanjuro Kuwabatake en Mercenario (Yojimbo) y su segunda parte Tsubaki Sanjuro, adaptación de una obra de Shugoro Yamamoto,

uno de los escritores predilect os del cineasta, y del que posteriormente adaptaría Barbarroja y Dodeskaden (1970), su primera película en color cuyo título es una onomatopeya, que evoca el sonido de un tren corriendo por la vía. Esa misma percepción la encontramos en obras más recientes como Warui yatsu hodo yoku nemuru (1960) o El infierno del odio (1963, inspirada en un thriller de Ed McBain), que plantea un conflicto social resuelto en términos morales.

Después de 1965, Akira Kurosawa, apodado en Japón “el emperador del cine japonés”, atravesó la etapa más deprimente de su vida: la puesta en marcha en Hollywood de proyectos inacabados, y de los que el más avanzado fue Tora, Tora, Tora (1969, terminada por Richard Fleischer), y el fracaso comercial de su Dodeskaden, amarga parábola sobre la otra cara del Japón actual, le llevaron en 1971 a una frustrada tentativa de suicidio. En 1973, los rusos le propusieron rodar en la URSS Dersu Uzala (1975), que obtuvo el gran premio del Festival de cine de Moscú y supuso un éxito inesperado en muchos países, lo que volvió a dar al cineasta una nueva notoriedad.

Habían pasado diez años desde su última realización en su propio país, a pesar de ello, necesitó el apoyo de los norteamericanos (Francis Ford Coppola, George Lucas y la 20th Century Fox), para poder realizar Kagemusha (1980), cuya suntuosa puesta en escena le valió la Palma de Oro de Cannes. La película, con un presupuesto de seis millones y medio de dólares, transcurría en el siglo XVI y narraba la odisea de un ladrón (Tatsuya Nakadai), doble del gran señor Shingen Takeda y en ella quedaban patentes las ambivalencias del poder y su representación. Fue la primera obra auténticamente histórica de Akira Kurosawa. En 1984, rodó Ran adaptación muy libre y en Japón, del Rey Lear de Shakespeare.

Akira Kurosawa recibe, en 1990, de manos de George Lucas y Steven Spielberg el Oscar honorífico por la trayectoria de su carrera. Ese mismo años realiza Los sueños de Akira Kurosawa (Kurosawa’s dreams).

Rapsodia en Agosto, donde contó con la presencia de Richard Gere, y Madadayo fueron las dos últimas películas realizadas por Kursawa.

El 06 de septiembre de 1998 Akira Kurosawa nos dejó a los 88 años.En la historia del cine no sólo quedará como uno de los mejores realizadores del mundo, además fue quién abrió las puertas de Occidente al cine de su país. Pero, sobre todo, fue un director esforzado, diestro, audaz, extraordinario y que logró esa simbiosis de lo tradicional (cultura, artes seculares, refinamiento, etc.) y lo actual.

  • Cada Vez mas estoy descubriendo la genial obra de este cineasta japonés, no en vano es el autor de mi película favorita, es la única película que me produjo un sinfín de sensaciones a lo largo de sus historias, de echo no he vuelto a ver en todo esté tiempo por que no quería que la magia de la primera vez se perdiera. Eso si estoy loco por tenerla en dvd, lo único malo es que aun no esta editada en España, por lo que la tendría que pedir fuera de nuestras fronteras con la codificación de otra región, con lo que tampoco me serviría de mucho.
  • Y es que cada vez estoy mas harto del cine americano y de sus repetitivas imágenes, creo que hay un mundo por explorar de creadores de cine que tienen otra manera de hacer las cosas, que los malditos yankees.

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