Organismo cibernético

La palabra cyborg se forma a partir de las palabras inglesas Cyber(netics) organism (organismo cibernético) y se utiliza para designar una criatura medio orgánica y medio mecánica, generalmente con la intención de mejorar las capacidades del organismo utilizando tecnología artificial.

cibernéticoEl término lo acuñaron Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline en 1960 para referirse a un ser humano mejorado que podría sobrevivir en entornos extraterrestres.

Llegaron a esa idea después de pensar sobre la necesidad de una relación más íntima entre los humanos y las máquinas en un momento en que empezaba a trazarse la nueva frontera representada por la exploración del espacio.

Diseñador de instrumentación fisiológica y de sistemas de procesamiento de datos, Clynes era el director científico del Laboratorio de simulación dinámica de Rockland State Hospital, en Nueva York.

De acuerdo con algunas definiciones del término, la conexión física y metafísica de la humanidad con la tecnología ya ha empezado a convertirnos en cyborgs.

Por ejemplo, una persona a la que se le haya implantado un marcapasos podría considerarse un cyborg, puesto que sería incapaz de sobrevivir sin ese componente mecánico.

Ingenieros japoneses crean la primera cucaracha cyborg

Cucaracha cyborg

Ingenieros japoneses crean la primera cucaracha cyborgMatar a una cucaracha que se encuentre debajo de nuestra nevera, por ejemplo, podría convertirse no sólo en un atentado contra la vida, sino también contra la tecnología, en el caso de que alguien nos estuviera espiando disimuladamente a través de ella. Electrodos implantados en donde antes estuvieron las antenas de estos insectos han convertido a un tipo de cucaracha denominado Periplaneta americana en una proeza tecnológica, al tiempo que biológica, y teledirigida.

Los insectos pueden hacer muchas cosas que no pueden hacer los humanos, señalan los creadores de la primera cucaracha robótica de la historia. Por ejemplo, son capaces de llegar a lugares recónditos, entre los restos de un terremoto, y encontrar supervivientes. También pueden esconderse debajo de las puertas para realizar labores de espionaje sin que nadie se dé cuenta.

Para todo esto deben convertirse primero en insectos teledirigidos o bio- robots, un logro alcanzado en la Universidad de Tokio, donde un equipo de investigadores, liderados por el profesor Isao Shimoyana, ha implantado quirúrgicamente una mochila micro-robótica a una cucaracha, lo que permite dirigir por control remoto sus movimientos.

Con mini cámaras incorporadas

Los insectos teledirigidos electrónicamente podrían portar en esa mochila micro-robótica mini cámaras u otros artilugios de captación de información y se convertirían en mini robots muy útiles para determinadas funciones, según informa la revista on-line InterCorr .

Las posibilidades son enormes, según se deduce de la cantidad de dinero que el Gobierno japonés ha otorgado al proyecto: nada menos que 4,15 millones de euros, destinados al equipo de creación y fabricación del bio-robot, así como a los biólogos de la Universidad de Tsukuba, un centro líder en investigación situado en el centro de Japón.

Varios cientos de cucarachas guardadas en recipientes de plástico aguardan para convertirse en auténticos cyborgs. Se trata de cucarachas de la especie Periplaneta americana, que es más grande y fuerte que las cucarachas de otras especies. De esos cientos de bichos, los investigadores seleccionan unos cuantos para equiparlos con mochilas altamente tecnológicas, formadas por microprocesadores y conjuntos de electrodos.

Antes de instalarles quirúrgicamente las mochilas a los insectos, los científicos los gasean con dióxido de carbono para adormecerlos. Se les quitan las antenas y las alas, y en el lugar donde antes estaban las antenas se les colocan electrodos.

Cucarachas teledirigidas

Después, con un equipo de control remoto, los investigadores envían señales hacia las mochilas. Estas señales estimulan los electrodos instalados en donde antes se encontraban las antenas de las cucarachas. Los impulsos que reciben hacen que los insectos giren a la izquierda, a la derecha, corran hacia delante o salten hacia atrás, según se les indique.

La idea de introducir esta mochila en cucarachas fue anunciada en 2002, momento en que las investigaciones se iniciaron a la búsqueda de un prototipo. Después de años de trabajos, sus creadores han experimentado ahora con estos insectos para orientarlos en la búsqueda de una gotera, en plan experimental.

Además, en los últimos tres años los investigadores han conseguido reducir el peso de las mochilas hasta aproximadamente los tres gramos, que es el doble del peso aproximado de cada cucaracha. Éstas pueden llevar sobre su espalda hasta veinte veces su peso, señalan los investigadores.

Los científicos trabajan ahora en afinar las señales que llegan a los electrodos instalados en la cabeza de la cucaracha, de manera que el control de los insectos sea más exacto. Las cucarachas con este implante tecnológico pueden sobrevivir durante varios meses, pero con el tiempo se van insensibilizando a las señales del electrodo.

Por eso, los científicos se enfrentan al problema de que las cucarachas robóticas no puedan realizar misiones de media o larga duración. Según ellos, más que comprender el funcionamiento de la tecnología, necesitan entender más a fondo lo que sucede en el sistema nervioso de estos insectos. Al fin y al cabo, dicen, una cucaracha robot no deja de ser una cucaracha.

¿Qué es la cibercultura? ⌨️ The Cyberpunk Project

¿Qué es la cibercultura?

The Cyberpunk Project.

 Hoy toca hablar sobre cibercultura, de un grado a otro, muchos críticos atribuyen efectivamente la evolución de la cultura postmoderna a desarrollos tecnológicos.

Como acota Larry McCaffery , “El factor responsable, para la mayoría de esos críticos que buscan anotarse a las presentaciones especiales de la cultura postmoderna, es la evolución de una nueva red de sistemas políticos y económicos, un movimiento global fuera de lo local, recursos naturales de control político y económico hacia unos multinacionales.

” Esta expansión se ha hecho posible específicamente por el crecimiento exponencial de la tecnología, y ha alterado profundamente no solo las texturas de los espacios que poblamos pero la forma en que pensamos el mundo y nosotros mismos en él. (McCaffery, Desert of the Real).

Cibercultura es, simplemente, la conjunción de varias estructuras políticas, históricas y sociales que comparten el mismo locus en tiempo, ocupado por culturas capitalistas dominantes de occidente. Viene dada por la condición que penetra la tecnología, a cierto grado, en cada aspecto de nuestra existencia.

Mientras sus orígenes pueden llevarse atrás a los años 1960 (Brand), muchas de las discusiones teóricas girando en torno los avances tecnológicos han crecido exponencialmente desde tempranos años 1980. En este periodo evolutivo de la cibercultura ha coincidido con varios asuntos relacionados con concepciones de teoría postmoderna y su interpretación de la tecnología dentro del cuerpo.

Cibercultura y Cyborgs

El cyborg se ha convertido en la mascota de la cibercultura. Esta entidad representa el cruce de todos los límites  biológicos, tecnológicos de identidad, etc. en una nueva estructura de fusión tecnológica. Marcapasos, implantes sintéticos de caderas y rodillas, esteroides anabólicos, y un sinfín de avances tecnológicos han mejorado (en aquellos que pueden pagarlo) la calidad de vida y aumentado sus esperanzas dramáticamente.

Como asevera Donna Haraway en su discusión sobre feminismo, ciencia y tecnología, Simios, Cyborgs, y mujeres, “todos somos cyborgs” y el cyborg promete libertad en las categorías establecidas para diferenciar, removiendo las distinciones físicas/sociales basadas en clase, raza, sexualidad, y más importante aún para Haraway, el género.

De ahí su lamento “Preferiría ser un cyborg a una diosa” lo que atestigua el potencial liberal ofrecido por la infusión de la tecnología a la estructura social cibercultural.

Todavía así, Jane Desmond ha apuntado, “muchas de nuestras actuales categorías analíticas de diferenciación (como raza, etnicidad, identidad cultural) son muchas veces transparentemente ‘legibles a través el cuerpo’ en formas que últimamente especializan, más que problematizan estas mismas diferencias”.

La visión de Haraway sobre el cyborg como ícono de un mundo post género no ha llegado necesariamente a fructificar en esta era de fusión tecnológica. La cibercultura no ha llenado la promesa de trascendencia de límites, pero reclama a la tecnología como una imagen positiva del capitalismo. De hecho, es discutible que la fusión cibernética sirve para “expresar nostalgia por una época de superioridad masculina”. En muchas instancias la cultura cibernética postula un reino donde paradigmas previamente disputados han sido re-institucionalizados.

Cibercultura Ahora

Así que, ¿En dónde encajamos? El hecho que esta página haya sido accesada y está siendo leída y ofrezca la oportunidad de respuesta nos lleva al vínculo de la retroalimentación. Todos somos cuerpos de la Red, como describe Hacking the Future.

Esa es la electrónica corporal equipada para viajar rápido a través de la World Wide Web: neuro piel, exoesqueleto URL con faros de navegación HTML codificados a este centro de procesamiento. El ser WWW no ha conocido otro futuro además de la inmersión intensiva en el campo de la data.

Para un tipo de especie nacida en la era de la filosofía hipertexto y neuro teoría, el cuerpo electrónico habla solo lenguajes multimedia navegacionales: Mosaic, El Net, Netscape. Herramientas de navegación perfectas para un cuerpo electrónico que ya tiene cargada la data con un GPS (global positioning system) fusionado a su tejido cerebral.

Ciertamente, todos somos cyborgs jugando en un vasto y nuevo paisaje, pero el futuro es lo que ayudamos a definir.

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