Gus Geijo 📚 El libro secreto de los fotógrafos

Gus Geijo 📚 El libro secreto de los fotógrafosEl libro secreto de los fotógrafos de Gus Geijo,  es un  libro escrito por el colega fotógrafo y nuevo en mi biblioteca, donde vas a encontrarte una serie de relatos, divididos en capítulos, que tratan acerca de la profesión de fotógrafo y que podrás leerlo por orden o saltando de un capítulo  a otro, según prefieras, ya que no tienen relación entre ellos.

Se trata de un cúmulo de vivencias que le han regalado a su experiencia como fotógrafo a lo largo de los años, muchas de ellas aplicables a otras profesiones ¡e incluso a la vida personal!

Es una sucesión de acontecimientos buenos y malos, dulces y amargos de su carrera, pero todos contados desde un punto de vista positivo, rebelde y con la dosis de ironía que caracteriza su forma de ser.

En ningún caso habla de personas concretas, sino de personajes y situaciones universales, ¡pero reales como la vida misma!

Nos cuenta que espera que disfrutemos leyéndolo tanto como él viviéndolo y escribiéndolo.

Hoy Gus publicó en sus redes sociales este enlace de lanuevacronica.com donde se le realiza una interesante entrevista:

Ficha técnica  📚 El libro secreto de los fotógrafos de Gus Geijo

 
Editorial:
EOLAS EDICIONES
Idioma:
CASTELLANO
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788418079597
 
Fecha de lanzamiento:
15/10/2020
 

Comprar Libro

Chistes sobre nazismo – HEIL HITLER, EL CERDO ESTA MUERTO

Hoy navegando por el gestor de noticias RSS me topé con una entrada en Mangas Verdes que habla sobre chistes sobre nazismo.

Chistes sobre nazismo

“Goering y Hitler están en un barco, hay una tempestad y el barco zozobra. ¿Quién se salva primero? … Alemania”.

HEIL HITLER, EL CERDO ESTÁ MUERTO

Chistes sobre nazismoEste es uno de los chistes incluido en el libro ‘Heil Hitler, el cerdo ha muerto‘ (’Heil Hitler, das Schwein ist tot!‘), una novedad editorial en la que el cineasta Rudolph Herzog (hijo del también realizador Werner Herzog) recopila una gran parte de los chistes políticos más populares del III Reich y con el que se pretende demostrar que la población “no profesaba un culto incondicional a Hitler”.

Chistes sobre nazismo El libro fue lanzado el pasado 1 de septiembre y por lo que he podido ver en la Red aún no hay traducción al inglés o al español, aunque no creo que tarden demasiado. Cuenta con 240 páginas y en él se detallan chascarrillos populares tanto pro como antinazis, de fuentes alemanas y judías durante el período 1933-1945.

Comprar Libro

Esperaré a una de las traducciones para emitir opinión, pero por ahora me quedo con el chiste con el que inicio el post, un gag que comenzó a circular tras la derrota alemana en Stalingrado, cuando el sueño nazi se comenzaba a disipar.

Por cierto, he dado con un blog alemán dedicado por completo a Hitler y el fascismo, y en el que se da cuenta también de noticias relativas a otros dictadores de la época, como el mismísimo Franco.

  • Más sobre libros en este blog

Ficha técnica

Nº de páginas:
408
Editorial:
CAPITAN SWING
Idioma:
CASTELLANO
Encuadernación:
Tapa blanda
ISBN:
9788494221378
Plaza de edición:
ESPAÑA
 
Fecha de lanzamiento:
26/05/2014

Bathory – La condesa Erzsébet Báthory de Ecsed – 1560

Bathory

Hay muchísimo material de la archi famosa genocida húngara Bathory, conocida mundialmente por sus baños de sangre de vírgenes doncellas que poblaban las propiedades colindantes a sus castillos, como puede ser la novela de Javier García Sánchez llamada “ Ella Drácula ”.

Bathory
Copia del retrato original perdido de 1585 de Elizabeth Báthory.

Dicho personaje es ya una habitual de la temática narrativa de muchísimas bandas de heavy metal, aparte de inspirar centenares de canciones e incluso nombres de grupos; pero la fascinación por una de las asesinas más despiadadas que han pisado este mundo ha llegado mucho más allá de la vertiente musical extrema.

Desgraciadamente siempre que hablamos de la Bathory se la asocia con Drácula, tanto en películas como esta vez en el libro que nos ocupa. El hecho en sí obedece más al interés económico de asociarla con el vampirismo, ya que parece ser que el apellido Bathory no es todavía suficientemente conocido como para vender por si sola. Y así se le ha colgado desde siempre ese “San benito” que no merece, pues de hecho ella solita es capaz de dejar en calzones a todas las malvadas creaciones literarias, pues como siempre hace buena la frase de: La realidad supera siempre la ficción.

Se calcula que dicho angelito se cargó a unas 800 muchachas en las mazmorras de sus múltiples propiedades, y los métodos empleados fueron las atrocidades más espantosas imaginables. Su poder e impunidad, unidos al conocimiento adquirido de las torturas de sus vecinos turcos empleaban con sus compatriotas, más el ensañamiento cruel del que había hecho gala el apellido Bathory a lo largo de la historia crearon un monstruo de dimensiones bíblicas.

Bathory

Fue una niña solitaria e independiente, educada en la corte y dotada de una belleza reconocida. Una niña caprichosa, narcisista y egocéntrica con poder que multiplicó tras la muerte de su marido Ferec Nádasdy, todo un héroe de guerra que le dio cuatro hijos. Tras despachar a sus angelitos fuera de sus dominios decidió dar rienda suelta a sus instintos más bajos.

Lo que empezaron siendo orgías con jóvenes cortesanas pronto derivaron hacia desviaciones sádicas indescriptibles. Su afición por el ocultismo creció a manos de una bruja llamada Dravulia, la que en un principio guio e incitó al demonio en forma de mujer al submundo de las pócimas y las drogas.

Cuenta la leyenda que un bofetón certero a una criada joven hizo que salpicara sangre en su cara. Desde su particular perspectiva creyó que el preciado líquido hacía rejuvenecer su cutis que ya pasaba los 40. Tras tan vital descubrimiento montó un enorme dispositivo de búsqueda de jóvenes campesinas a las que sometía noche tras noche a insufribles torturas con objetivo de desangrar hasta la última gota.

Descubrió un sinfín de nuevas utilidades al kit de herramientas de la chimenea y, acompañada por sus cuatro criadas y lavanderas más fieles montó maratones nocturnas de ensañamiento con tiernas doncellas. Arañazos, arrancar uñas, arrancar pezones y obligarlos a ingerir o sacar corazones latiendo fueron algunas de las prácticas habituales con las que obsequiaba a sus víctimas indefensas. Y todo ello sin necesidad de ayuda, ella sola se bastaba para ajusticiar a sus niñas, a veces hasta caer rendida de cansancio.

Los gritos en la noche, el tránsito de cadáveres y fosas comunes en rincones, el pánico de los pueblerinos y el horror de esos días son recreados por el autor desde la perspectiva de un monje que escribe una crónica de cuando, siendo niño, vio y padeció entre las murallas del castillo de Csejthe.

Si bien el inicio es poco prometedor y se pierde en infinidad de metáforas gratuitas e innecesarias, el resultado es un óptimo y trabajado reflejo del horror de principios de 1600 y un buen retrato psicológico del monstruo. Su final, con un guiño a un famoso poema de Edagar Allan Poe, incluye el desenlace y el desigual castigo que merecieron siervos y ejecutora.

García Sánchez va unos pasos más allá de las habituales publicaciones que se centran en la bañera y la célebre máquina de tortura llamada Iron Maiden (¿os suena el nombre?…) y por descontado mucho más allá de las chipirifláuticas versiones cinematográficas de la Hammer más centradas en enseñar tetas que en ceñirse a la historia en sí.

Si musicalmente queréis adentraros en el universo Bathory hay centenares de bandas que quedaron prendados por los ovarios malvados de la Sra. Kamelot tienen una trilogía, Venom un tema, Cradle Of Filth disco y portada y el fallecido Quorthon le dedicó nada más y nada menos que el nombre de su grupo:

Los referentes Bathory.

¿Fue Bathory la mayor genocida femenina de la historia? Muy probablemente, de hecho en criminología se la estudia, pero el hecho nos lleva a pensar que cuando el poder y la locura se unen las consecuencias son abominables.

Lucrezia Panciatichi
La mujer de este cuadro es habitualmente identificada como Erzsébet Bathory, pero en realidad se trata de Lucrezia Panciatichi.